JENNA
Los días que pasaron, Hugo hizo lo que me prometió y se mantuvo alejado para no incomodarme, aunque debo reconocer que eso me hizo sentir un poco triste ya que me he acostumbrado a sus constantes coqueteos.
Esa mañana cuando llegué a la compañía, pasé directamente a mí oficina para comenzar con mis tareas diarias, pero en cuanto crucé la puerta, me encontré con una rosa roja sobre mí escritorio. Inmediatamente la tomé para inhalar su exquisito aroma y luego fui en busca de Dina para saber