PDV: Moddie
A pesar de que había tocado la puerta varias veces no se digno en abrirla. Tal parecía que su molesta conducta hacia mi no pretendía cambiar.
Aguardando unos instantes por si cambiaba de opinión, la señora Miñonett se aproximaba hasta donde estaba.
—¡Carla! que gusto que hayas llegado—replico para saludarme cortésmente.
—Buenas tardes, señora Ann.
—Si Philips no te abre la puerta no te preocupes, debo hablar contigo en privado ¿Me acompañas a la cafetería?
—Desde luego—aunque respon