Dylan habló de forma inesperada. Con su apariencia tierna pero firme, y siendo muy joven, despertó el interés de todos, quienes rápidamente le apuntaron con las cámaras.
Rubí se acercó rápidamente para cubrir las mejillas de Dylan y les pidió a todos:
—Por favor, no publiquen fotografías de mi hijo. De lo contrario, le causarán muchos problemas en su vida y estudios.
—No se preocupe, señorita Rubí, le borraremos el rostro —respondió apresuradamente el reportero de la familia Jensen.
Rubí asintió