Rubí todavía estaba aturdida por su sueño. Ya se sentía asustada por las pesadillas y por la sensación de que alguien los había estado observando desde afuera de la villa desde hacía rato. Por eso, cuando despertó y descubrió que Marcus había desaparecido, instintivamente lo llamó a gritos.
Abajo todo estaba oscuro, excepto por la tenue luz de la cocina, que dificultaba la visibilidad. Cuando vio a alguien parado allí, su primera reacción fue gritar. Sin embargo, incluso con la poca iluminación