Punto de vista de Iris
Mi corazón todavía latía con fuerza por las manos de Vince sobre mi piel cuando respondí la llamada de mamá. En cuanto escuché su voz, demasiado alegre, supe que algo andaba mal.
—Tengo que irme, volveré pronto.
Apenas murmuré una excusa a Vince, quien asintió como si lo entendiera. Tomé mi blusa (a la que le faltaban dos botones, gracias a él) y salí de aquel ático como si el edificio estuviera en llamas.
El trayecto a casa fue una mezcla borrosa de semáforos en rojo y b