Mundo ficciónIniciar sesiónLas manos de Max se cuelan por debajo de la playera de Giselle y las de ella se van al borde de la playera de Max, levantándola y quitándosela de una vez.
—Usted, señorita, si no se detiene, terminaremos saltándonos el límite número uno.
La voz de Max sobre su cuello la enloquece, pero sabe que él tiene razón. Se separa de él, moviéndose un poco y sintiendo aquella parte de su anatomía dura como r







