Leo se acerca a la cama de Emily, ella limpia sus lágrimas y cuando lo ve, se pone a la defensiva. Él camina hasta donde ella, su rostro es inexpresivo, mientras la observa sin tan siquiera parpadear.
—¿Qué haces aquí? Leo no eres bienvenido en esta habitación, te pido que te vayas, porque no quiero verte.
—Me enteré que estabas mal. Lo siento por todo, me cegó el amor, me cegó de una manera en la que me desconozco. Siempre he querido lo mejor para ti y por eso vengo a ponerme a tu disposició