Capítulo 40

-Despierta dormilona, mi amor-

La voz de Martín era tan calmada que solo de escucharla me hacía querer seguro durmiendo. Abrí los ojos lentamente y lo vi de pie a mi lado. El se acerque y me dio un beso en la mejilla.

-¿no vas a trabajar el día de hoy?-

-¡No! Y Larry no ir a la escuela les tengo una sorpresa-

No sabía que sentir al escuchar eso, supongo que con lo que ocurrió el día de ayer quería compensarlo de alguna forma. Me levanté de la cama y camine con el a la sala.

-¿cómo hiciste para
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