-Despierta dormilona, mi amor-
La voz de Martín era tan calmada que solo de escucharla me hacía querer seguro durmiendo. Abrí los ojos lentamente y lo vi de pie a mi lado. El se acerque y me dio un beso en la mejilla.
-¿no vas a trabajar el día de hoy?-
-¡No! Y Larry no ir a la escuela les tengo una sorpresa-
No sabía que sentir al escuchar eso, supongo que con lo que ocurrió el día de ayer quería compensarlo de alguna forma. Me levanté de la cama y camine con el a la sala.
-¿cómo hiciste para