Capítulo 81. Sí hay esperanza
Estaba amaneciendo y Aisha estaba despierta junto a Leonid en la cama, lo observaba durmiendo y se moría de ganas por acariciar su mejilla.
Aunque ella no emitió sonido alguno, él despertó.
Aisha se consiguió con sus ojos gris clarísimo y sonrió.
—Es hora —susurró ella.
—Que pase lo que tenga que pasar —murmuró Leonid y se acercó a darle un beso en los labios, antes de levantarse se acostó sobre ella y sonriendo besó sus ojos y nariz.
Aisha se echó a reír y Leonid acarició su