La tormenta azotaba con fiereza y la Hermandad se encontraba con la guardia baja no había manera de patrullar con la intensidad de la lluvia, no obstante un par de ojos rojos y un par de ojos azules estaban bastante cerca de la horca, la loba blanca cuyo pelaje estaba manchado con el lodo saltó de manera rápida arrancando el cuchillo que colgaba en el bolsillo de uno de los ahorcados aquello quizás fue una pequeña ayuda de la Diosa o más bien fue suerte, Lillith había tomado el control de su cu