Capítulo 100
Al día siguiente fue más difícil. Ísis despertó en el cuarto de huéspedes con los ojos hinchados de tanto llorar. El reloj marcaba las siete y media. Desde la ventana del cuarto, la Winthmore Corporation se alzaba imponente contra el cielo nublado de Londres. Se quedó parada allí durante largos minutos, imaginando a Leon llegando a la oficina.
Un golpe en la puerta la hizo sobresaltarse.
—Buenos días —dijo Ethan, entrando. Estaba impecable, con camisa social y pantalón bien cortado