Daphne.
Albert tenía razón, me siento fatal. Tengo resaca y necesito dormir más, pero como soy una asistente sin un centavo en su cuenta, con o sin resaca debo ir a trabajar.
Los pobres, como yo, tomamos cuando no se trabaja, pero yo soy la locura rebelde, que toma en la semana y debe aparecer con su mejor cara en compañía de su esposo.
«Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así.», sonrío ante mi bonita canción.
Salgo de mis pensamientos, cuando llega mi esposo ausente al pasillo de su oficina