Los engaños siempre duelen.
Daphne.
La reunión había terminado bien y se había conseguido un buen precio para que invirtieran con nosotros. Ivan y Tina estaban teniendo problemas y por esa razón, Günther y yo los invitamos a cenar en casa. El próximo fin de semana tendríamos una cena de navidad con la familia y queríamos que ellos estuvieran aquí.
—¿Te llevas bien con el guardaespaldas y el entrenador? —pregunta, Günther, mientras trae la comida a la mesa.
Los chicos estaban subiendo en el asce