—Guau, estás... Pues... — Selim estaba impresionado por la elegancia que Siena irradiaba.
—¿Qué? ¿Acaso está horrible?... Lo sabía, sabía que me vería muy mal. Pero no, el muy imbécil de Asher Crosetti debía salirse con la suya — Replica, mientras buscaba entre sus ropas algo más apropiado que pensaba sería ideal llevar puesto.
—¡Estás bellísima!... Mírate, eres otra mujer, deja eso, peina tu cabello, yo dejaré a Dylan en su cuna para hacerte un peinado — Siena se volvió a poner delante del esp