El tiempo comenzó a pasar.
Los minutos no dejaban de correr en el reloj y una taza de té tomada por completo, se volvieron en tres.
La servidumbre que estaba cerca atendiendo a la sexta esposa del Rey Darién comenzaron a verla con algo de lastima.
"¡La ha dejado plantada! Pensé que le gustaba, quizá solo quiso su cuerpo y una vez lo tomo ya no la quiere"
Ese era el pensamiento de la mayoría de los presentes que atendían a Imery. Ella comenzó a sentirse muy molesta y avergonzada. Fue cuand