CAPITULO 108
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Eran más de las once de la noche e Imery Klou se encontraba sentada en una silla del balcón en su habitación matrimonial observando el firmamento.
De sus ojos las lágrimas no paraban de caer y su corazón no dejaba de latir con dolor, la hermosa mujer de ojos verdes esmeraldas los limpiaba con pañitos de papel que tenía al lado, pero seguía llorando aún más.
Darién ni siquiera había llegado a la habitación esa noche, ella no lo había visto desde que ambos se bajaron del coche