Will Russell
Cuando cuelgo el teléfono Jake me mira entre divertido y con orgullo, porque sólo cuando estoy realmente cabreado uso el nombre que mi padre amaría que use. Miro a Samara y aprieto los dientes, ella tiene mucho que decirme y no voy a esperar.
—Tú… —siseo con molestia y me acerco a ella—. Te largaste con mis hijas, me negaste verlas crecer y ahora te apareces cuando seguro te las quitaron por andar…
—Will —me advierte Jake, pero niego, ella me lo debe.
—Ella tiene boca, puede hablar