Jake Huxley
Cuando me enfrento a la mirada curiosa de mis hijos no puedo hacer nada más que llorar, mientras aprieto firmemente la mano de Lily. Ella me insta con un gesto de la cabeza a que me acerque a ellos, pero son mis pequeños quienes al fin se acercan a nosotros abriendo sus brazos.
—¡Mami! —gritan los dos al mismo tiempo, Lily se agacha para abrazarlos para recibirlos y los llena de besos.
—¿Cómo están mis príncipes?
—¡Ben! —grita uno de ellos, mientras que el otro me mira con curiosida