Jake Huxley
—Vamos, Jake… levántate, cariño, vamos —la voz dulce de mi hermana me hace reaccionar un poco, sólo lo suficiente para ponerme de pie, la miro con la angustia hablando por mí y le digo.
—Tengo que ir por ellos.
—¡No, Jake! —pero es demasiado tarde porque yo ya he echado a correr hacia el otro extremo de la parte trasera del escenario. Los veo en medio de la multitud en los brazos del hombre que ríe con ellos.
Trato de pasar por entre todos, pero entre los adultos y los niños no pued