Toc toc
—se que estás ahí laila ábreme la puerta—
Escuche mi puerta ser tocada por Arturo me quede en la cama me sentía tan molesta aún, rechazaba a Arturo pero tenía bien claro que no sería toda la vida que llegaría ese momento donde tendría que ceder y en cierto modo no me sentía ni un poco preparada para ese momento.
—ábreme o rompo la puerta, ya me conoces laila no provoques mi ira—
Lo escuche decir, no me inmutaba ya conocía ese comportamiento agresivo, de la nada escuche cómo empezó