Irene.
Me desesperó su actitud tranquila cuando sabía que me tenía enfadada por todo lo que había hecho durante el día entero. No se puso a pensar una sola vez que me enojaría su poco tacto con mi trabajo.
Necesitaba concentrarme y me lo estaba poniendo muy difícil solo porque al señor abogado se le dio por jugar al "aparezco y desaparezco" por horas.
Lo vi dejar a Julián en su cuna y en completa calma detallarlo como si fuera algo que le gustara ver. No quise interrumpir su momento con él, p