Tej.
Con el pasar de los días recibí el recordatorio del caso más complicado que había tenido nunca. Había dado mi palabra y por ello, pese a como las cosas estaban entre los dos, decidí enviar el correo con el mismo archivo.
Esta vez no quise revisar ni molestarme en saber si contestó, porque supuse que tampoco lo haría. Irene cortó comunicación del todo conmigo, dejó de aparecer su perfil en el sitio web de su compañía.
Una semana después no quise decir nada más cuando mis amigos me pregunta