Susie levantó la cabeza para mirar a Sherry con atención. Ella no respondió a Sherry, sino que preguntó: "¿Te gusta el Sr. Soros, Sherry?"
Sherry se apresuró a agitar la mano y dijo: “Oh no, yo no. Son muchas otras personas a las que les gusta el Señor Soros".
La agudeza en la mirada de Susie se desvaneció, y le advirtió a Sherry con franqueza: "Gracias a Dios, no te agrada, Sherry. Quiero decir, considerando la clase de chico que es, estoy segura de que tiene gustos realmente altos. Cualquier c