Era imposible conseguir un taxi cerca de la Mansión Stewart.
Tendría que caminar por el sendero hasta la bifurcación del camino por donde pasaban los coches.
Jane arrastró su cuerpo exhausto y caminó lentamente. El Viejo Amo Stewart ni siquiera quiso darle la cortesía de acompañarla a la salida. Alguien creíble y honorable lo habría hecho.
El Viejo Amo Stewart la dejó sola. Ni siquiera se molestó en pedirle a alguien que la llevara a casa.
Jane salió de la Mansión Stewart y siguió ese camin