-¿Puedes ir más rápido?- exigió nervioso a su chofer.
-Lo siento señor, pero el tráfico está atascado.
-Mierda…- murmuró nervioso observando por milésima vez la hora en su reloj de muñeca.
Estaba llegando tarde, muy tarde al cumpleaños de su amada y temía que pensara que la había dejado plantada una vez más. Había tratado de comunicarse con ella, pero por alguna razón, su celular lo llevaba directo a la casilla de mensajes de voz.
Pensó, angustiado, que seguramente estaba con los preparativ