NARRADOR OMNISCIENTE
Renzo y Dalila no podían apartar la mirada de encima, mucho menos cuando ambos ardían, una, en sed de venganza, y el otro, en una sed palpable por follarla, y mientras el encuentro se daba en uno de los edificios más escondidos de toda Rusia, a miles y miles de Kilómetros, se encontraba Diane encerrada en la fortaleza de Renzo. Llorando porque su plan no había salido como lo esperaba.
Se había tomado ya demasiadas molestias para ver, entender, que esto podía funcionar si