ROAN
Miedo.
Esa palabra nunca existió en mi vocabulario, no fuí criado para temer al enemigo, sino, para aplastarlo, no para esconderme como una rata, sino, para enfrentar, aniquilar y quitar del camino de los míos lo que nos estorba. Hasta ahora.
Es la primera vez que siento miedo, uno atroz de perder a mi hijo, Colette tiene razón, no soy su padre, sin embargo, esta sensación extraña en el pecho no me abandona, es como si me estuvieran quitando miembro por miembro, pedazo por pedazo y sin a