Mientras Yara estaba probando un sabor diferente de la vida
Aylin estaba encerrada en uno de las habitaciones del ala Este de la fortaleza Shevchenko.
Tenía escalofríos de las calentura corporal que tenía, sentía arder su cuerpo y su frente era perlada por el sudor.
—Señorita, señorita reaccione, no pude morirse debe tomar algo para esa fiebre que tiene. —decía Alberta tratando de reanimarla dando golpes suaves en su mejilla.
—Trae un médico, rápido, se nos muere esta mujer y el jefe nos en