Tres días pasaron en los que a Yara Elif la estaban trasladando a UCI.
Adhara se olvidó de su merecido descanso y estuvo pendiente de la pequeña.
— ¡Hola! Pequeña Yara Elif, ¿Cómo estamos hoy?
— Mama bonita, estás aquí estoy mucho mejor que antes de ayer, pues tendrán Yara Elif para mucho rato.
— Ese optimismo me agrada mucho mi niña.— Respondió sonriendo.
— Cariño, trata de dormir, estás aún muy delicada, no te fuertes mucho ni te agites hablando, si, regreso al rato.
Adhara Raphaella sal