—¿Encontraste la biblioteca? —preguntó Leila dos días después, cuando finalmente nos encontramos en el campo de entrenamiento. Sus ojos brillaban de curiosidad.
Sí, la encontré, aunque me topé con algunos obstáculos en el camino con Dave y luego con alfa Marcus quien por cierto fue un obstáculo muy apreciado. De repente sentí que mi rostro se sonrojaba al recordarlo.
—Es gloriosa —la felicité, y ella se rió.
—Debería haber venido para ver la expresión de tu cara.
Nunca había visto nada tan herm