ALFA MARCUS;
A la mañana siguiente, aparqué frente a la casa de Zaron y le envié el mensaje a través de un enlace mental.
—Dile a Leila que tiene diez minutos para bajar aquí,
La respuesta de Zaron fue rápida y tajante. —Si me permite preguntar, ¿para qué, Alfa?
Silbé un poco. Estaba listo para protegerlo incluso sin saber exactamente qué había salido mal.
—Cálmate, Z, y deja de mostrar los dientes cada vez que se menciona su nombre. La llevo al palacio. Eso es todo. Es lo que me pediste.
—Grac