~Elias~
—Quédate aquí hoy —digo, y mi tono cae en un estruendo bajo y protector mientras apoyo mi frente contra la suya—. Quédate en mi cama y descansa. No tienes que ir a la oficina. Yo mismo llamaré a Recursos Humanos y solicitaré un día de asuntos propios para ti. Nadie lo cuestionará.
Alice parpadea, y una risa pequeña e incrédula escapa de su garganta mientras sacude la cabeza contra mi mano. —Elias, no puedo simplemente faltar al trabajo porque... por lo de anoche. Ahora soy socia ejecuti