Layne
Otro viaje, otros movimientos, este era mi día a día desde hace ya varios años desde que juré mi vida a la futura emperatriz, mi princesa. Mi destino no era tener casa, ni familia, ni esposa, ni hijos. Toda mi existencia era consagrada para ella, el objetivo claro era que ella llegue a al trono. Había hecho un juramento en el lecho de muerto a su madre. Me encargaría de que ella reinara, guiara y llevara a mejor puerto a este imperio, gobernar sobre todo este maltrecho imperio.
Por ello