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¡La ranchera! ¡Su ranchera! La ranchera que había puesto a disposición de su esposa se encontraba estacionada en la explanada, Martín esperaba tranquilamente apoyado en el capó. ¡Maldita sea! Bueno quizá habían ido a comer una hamburguesa al local de country. ¡Imposible! Cerraba los lunes, y era lunes Aparcó al lado, saltó del coche, ni se molestó en cerrar la puerta y abordó directamente a Martín, lo reprendió con dureza por haber permitido que su mujer y su hijo entraran en ese local.

El ato
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