Aunque los dos lo sabían, y lo habían hablado infinidad de veces, empezó remontándose a su primer día. Allí empezó a comportarse como un verdadero cafre en lugar de ser el hombre sensato y educado que aparentaba ser.
-No entiendo Daniel, no tienes por qué recordar eso, ese día los dos fuimos responsables…
-No me refiero a eso Débora, escúchame… , ahora sé que mi comportamiento no fue el adecuado, tú eras una muchacha inocente que tuviste tu primera experiencia sexual de la peor de las maneras y