Se refrescó la cara y la cabeza en un pequeño servicio situado al lado de la cocina antes de dirigirse al despacho. Se hundió en una de las butacas, su amigo le puso la mano en el hombro al pasar por su lado para sentarse a su vez, mientras su madre los miraba con curiosidad desde el sofá en el que también había tomado asiento. Tomó una de las tazas que le ofrecía José
-Supongo que Débora ha contratado servicio externo para que ustedes puedan disfrutar de la fiesta ¿verdad?
-No se equivoca se