Todo había sido un cuento de hadas para mí. Haber conocido a Austin fue algo muy lindo. Si alguien me preguntara si me arrepentía de haber hecho aquel contrato con él diría que si lo haría aun sabiendo lo que se venía por delante.
Jamás debí confiar en Susana, pero ahí estaba yo. En medio de la multitud siendo juzgada y señalada por lo que había hecho. Sentí que la vergüenza me cubría por completo. Miré a Austin y luego a su familia. No podía huir de ahí, no podía darle ese gusto a Susana sin s