Mundo de ficçãoIniciar sessãoLiam
En cuanto vi a Shirley, corrí a auxiliarla, afortunadamente gracias a mis conocimientos médicos, pude ayudarla, estaba muy lastimada, pero no tenía ningún hueso roto, los golpes en el rostro eran los más aparatosos, tenía los ojos morados e hinchados, así como el labio roto.
Shirley no quiso que llamáramos a una ambulancia, estaba muerta de miedo.
—Llama a mi madre, dile que no venga, él va a volver







