Capítulo 83. Lágrimas y puro fuego.
*Dianora*
Siempre había tenido que ser muy fuerte, prácticamente desde que mi madre murió. Mi padre fue un mal esposo y un mal progenitor, ausente para ambas, a ella solía robarle su sueldo y apostarlo en negocios ilegales, nos dejó deudas y no era la primera vez que habíamos tenido que pagar a mafiosos. Pero la cantidad más grande sucedió cuando fui vendida a un prostíbulo por él sin esperarlo, jamás hubiese esperado aquello por parte de alguien con mi misma sangre y eso me demostró que ese de