Colton entró en la habitación y sonrió al ver la escena.
Su esposa estaba en la mecedora, con su hijo en brazos. El pequeño George tenía apenas un par de semanas de nacido, aunque por su tamaño cualquiera habría jurado que estaba cerca de cumplir los dos meses. Había nacido grande y parecía decidido a seguirlo siendo.
Desde el primer día se convirtió en el consentido de la familia. Sus padres y la madre de Piper encontraban cualquier excusa para pasar por la casa y “saludar al bebé”, algo que