—No quiero que vuelvas a sufrir por nada en la vida, cariño —dijo Joseph, acariciando el cabello de Eliana mientras ella se aferraba a su pecho.
—¿Por qué dices eso, Joseph? —preguntó Eliana con indiferencia.
—Por el video que viste de Layla. Estoy bastante seguro de que no descansará hasta conseguir lo que quiere, pero me aseguraré de que no lo logre, cariño. No volverá a meterse contigo, te lo prometo.
Eliana sonrió sin que él se diera cuenta y suspiró.
—Esa mujer no se marchará así como así,