Damian volvió a entrar en la calidez de la sala de estar; la puerta de vidrio se cerró con un suave chasquido detrás de él. La máscara de frialdad que solía lucir en el mundo empresarial había desaparecido por completo, sustituida por una mirada tan intensamente fija en Valerie que le cortó la respiración.
—¿Todo está bien? —preguntó Valerie en voz baja, mientras sus dedos acariciaban suavemente el terciopelo del cojín del sofá.
—Todo está bien —murmuró Damian.
Se acercó a ella, acortando la di