Narra Annel.
Al fin en casa, el viaje de regreso fue más tranquilo, el sr. Harrison estaba de mejor humor, que se ofreció a traerme a casa, nos despedimos. Entro al departamento, llamo a Gabo, no responde, debió salir. Le dije que llegaría hoy. En eso escucho la puerta abrirse y es él.
—¿Dónde estabas? – pegunto con curiosidad.
—Te traje un regalo. – me da una bolsa de papel, la abro y es un vestido, n***o con estampados de rosas azules.
—¡Es hermoso! – digo y lo abrazo.
—Sabía que te gustaría.