Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarolina soltó su miembro flácido y sonrió, Daniel se acarició su más preciado tesoro y retrocedió.
—Sueles ser demasiado brusca, ¿Te lo han dicho? —preguntó Daniel con sarcasmo, Carolina arqueó una ceja.
—Nunca, eres el primero que lo dice—Daniel se sorprendió.
—Bueno, eres brusca, en ese pequeño cuerpo, sí que hay maldad pura…—dijo en un tono de broma, dejó un beso contra sus labio







