Cap. 31 El vestido de Yarina
Kara maldecía a los cuatro vientos y su madre le dijo:
—No debes desafiar a esa mujer, ella es vulgar.
—Y ahora tengo que hacerle un vestido a esa soplada.
—Hija, solo has lo mejor.
Cómo si fuera fácil hacer algo como eso.
Beto llegó aturdido a su casa:
—Dios mío, esto es terrible… Esa mujer no me inspira, es tan… pechugona y tan nalgona.
Solo pensar en cómo se mantenía de pie esa mujer lo tenía agobiado: tiene tetas y tiene nalga, eso le da equilibrio.
Valka esa mañana se acercó a su pe