Una luna rechazada. Capítulo 64: La calma
Alanna.
Había pasado un día y me desperté sobresaltada porque había soñado que seguía peleando con Umbra.
Restregué mis ojos y miré el techo de la habitación, era el área médica del pueblo, que quedaba al lado de la cabaña de Krista.
—Alanna, has despertado —La voz de mi padre me tranquilizó.
Él estaba en la camilla de al lado, con una amplia sonrisa y renovado, aunque había un par de vendas en su pierna. En mi caso, yo tenía una férula.
—Padre, ¿estás bien? Mamá debe de estar preocupada... —Me