Laia.
No supe qué fue lo que salió de mí, pero eso mismo que experimenté con Orión, me estaba pasando de nuevo, solo que más fuerte. Logré cortar el brazo de Leo con mi mente para evitar que clavara el arma en Caleb.
No podía perderlo.
Mi corazón estaba hecho un lío, pero sabía que si él moría, yo no lo soportaría... Me di cuenta de que lo que sentía por Leo no era amor. Simplemente busqué una excusa para no volver a caer en la tentación llamada: Caleb.
Una calidez inmensa me invadió, pudiendo