Laia.
Decidí ir a hablar con Caleb en su habitación, sabía que estaría ahí, pero no imaginé que las lágrimas adornaran su rostro.
Fue la primera vez que lo vi destruido, sin saber la razón. Sentí una fuerte punzada en el pecho al verlo de esa forma, no sabía si era por nuestro vínculo u otra cosa.
Fui empática e ignoré el resentimiento que tenía por él para apoyarlo un poco, ya que se notaba que a Caleb le dolía una parte de su pasado que yo desconocía.
¿Tenía que ver con el cazador que quería