13. La Propuesta de Mactodo.
El aire era espeso y la luz tenue se filtraba por las grietas de las paredes de piedra. Gwen abrió los ojos lentamente. Su vista era borrosa al principio, pero pronto distinguió la figura de Sunday, inclinado sobre ella, con una expresión de preocupación.
—Fallé, hermano —murmuró Gwen, con la voz apagada por el dolor.
—No, Gwen, todo salió bien —respondió Sunday con una sonrisa forzada, cubriéndola con una bata blanca a modo de manto.
Gwen apartó la bata con lentitud. El aroma metálico la golpe