Abordando en la pastelería, Ryle saltó sobre sus pies cuando apretó confortantemente la mano del mayor. Su estómago rugiendo tentativamente al momento de estar frente a la vitrina y admirar los millones de pasteles que por él esperaban. Relamiendo sus labios de manera cómica, él echó un vistazo a Leo, y cuando éste le sonrió tiernamente, pareció caer rendido en un torbellino de amor.
— Tienes muchos pasteles para escoger, dulce — le susurró, caminando, señalando con su dedo y apenas echando un